En nuestro empeño de ofrecerle a nuestro hijo una educación que priorice el cuidado y el respeto por la naturaleza y el entorno, en una de nuestras salidas a trabajar al exterior, incluimos esta propuesta que nos invitaba a descubrir texturas diferentes.
Además de fomentar el lenguaje y distinguir entre adjetivos antónimos y sinónimos, pudimos apreciar la forma, color y textura de las cortezas de los árboles.
Es una actividad muy sencilla y que podéis realizar en diferentes tipos de árboles para compararlos entre sí. Tan sólo necesitáis una hoja o folio y una pintura, preferiblemente cera (nosotros usamos una cera en forma de roca, ya que son colores pequeñitos y nos van muy bien en nuestras salidas al aire libre).
Tenéis que colocar el folio sobre la corteza del árbol y frotar la cera sobre el papel, lo cual irá marcando cada aspereza y profundidad de esta parte del árbol. El resultado es increíble.
Esperamos que os guste y os animéis a probar esta técnica artística en la naturaleza.

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